Investigaciones

Sin duda el punto de partida en el estudio científico de las reliquias es la primera fotografía que se realiza en 1.898 sobre la Sábana Santa de Turín. Cuando el fotógrafo quiso comprobar el proceso en el momento de fijación del negativo, el temblor de sus manos casi le hace dejar caer la placa. En el cliché aparecían las figuras frontal y dorsal de un hombre absolutamente real. Estaba viendo la fotografía real del hombre amortajado en la Sábana Santa; según la tradición la fotografía real de Jesús de Nazaret.. La conclusión era tan obvia como asombrosa: la tela se comportaba como un negativo fotográfico puesto que su negativo resultaba ser un positivo real. Pero, ¿cómo era posible que una tela, presuntamente del siglo I se comportara como un negativo fotográfico si la fotografía se había inventado a principios de ese mismo siglo XIX? Ese día los ateos y agnósticos tuvieron que empezar a trabajar porque las conclusiones de esa evidencia eran sencillamente inaceptables. Ese día nace la Sindonología (Síndone = Lienzo), y la Sindonología abre el camino al estudio de otras reliquias veneradas por la tradición.

Son muchas las reliquias estudiadas por la ciencia en los últimos años, además de la Sábana Santa de Turín: el Sudario de Oviedo, el Santo Cáliz de Valencia, el Títulus de la Cruz de Roma, ratificando hasta el día de la fecha su más que posible autenticidad… Una de esas reliquias, con relación directa con Jesús de Nazaret, es el que la tradición conoce como el Mantel de la Última Cena, que apareció en fechas muy inmediatas al año 1370 y siempre antes del año 1400, guardado en unas arcas encontradas durante unas obras bajo el suelo de la Catedral de Coria. A este respecto leemos en el libro “CORIA Y EL MANTEL DE LA SAGRADA CENA”, escrita por Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros y de San Miguel, en 1961:

Viene luego la ya citada Bula de Benedicto XIII en 1404, que concreta que fueron encontradas en unas arcas y que se le viene ya entonces rindiendo culto, con gran concurrencia de fieles, el día 3 de mayo, todo lo cual indica el haber transcurrido tiempo desde el hallazgo. Como fecha tope tenemos la de 1370, pues en este año, el 3 de abril, se hizo el Estatuto Capitular, en el que se ocupan de todas las fiestas que celebraba esta Iglesia, sin mencionar la de las reliquias. No hay duda, por lo tanto, de que se encontraron después de 1370, en el último tercio del siglo XIV. En aquellas arcas estaban guardados, entre el conjunto ya referido, el Mantel y el Lignum Crucis. Por éste, se eligió para el culto el día 3 de mayo, festividad de la Invención de la Santa Cruz.

El fervor y devoción populares va acrecentándose a su alrededor en los años y siglos siguientes, y hacia 1540 se erige, al lado derecho de la puerta norte de la Catedral de Coria, el llamado “Balcón de las Reliquias”, ya que desde él se mostraban a pública veneración, sobre todo el Mantel, que se desplegaba para que la gente lo tocara desde abajo, ya que mide 4,32 m de largo por 92 cm de ancho. A la vera de la reliquia se constituyó un mercado popular, movido por la gran afluencia de peregrinos de las comarcas limítrofes y de Portugal que acudían al templo para su veneración y petición de favores divinos.

El problema fue que la gente no se conformó con verlo desde abajo del balcón, sino que empezó a querer tocarlo, y los tumultos que se formaban acabaron generando problemas de orden público. En el s. XVIII se decidió sustituir la presentación de las reliquias desde el Balcón por una exposición desde el altar. Pero aun fue peor porque la gente acababa invadiendo el presbiterio y se pasaban el Mantel de mano en mano resultando desgarrado en varias ocasiones. En 1791, para preservar el lienzo de la creciente barbarie, el Cabildo se ve obligado a suspender todo acto público de adoración.

Al cabo de varias décadas, con el cese de las exposiciones llegó el olvido. Aun así, todos los Obispos de la diócesis de Coria, según su denominación histórica, y de Coria-Cáceres desde 1959, han mantenido una especial veneración al Mantel, con su uso sobre el altar el día de Jueves Santo o exponiéndolo en fechas señaladas a la devoción popular.

El Conde de Canilleros, Miguel Muñoz de San Pedro, en su libro CORIA Y EL MANTEL DE LA SAGRADA CENA, relata unos primeros estudios en 1960 bajo la dirección de los profesores Francisco Hernández Pacheco y Alfredo Carrato Ibáñez, Catedráticos de la Universidad:

Previas gestiones del Excmo. Sr. Obispo de Coria-Cáceres, Doctor don Manuel Llopis Ivorra, con la intervención del autor de este trabajo, en octubre de 1960, y en los laboratorios del Museo de Ciencias Naturales, de Madrid, bajo la dirección de los profesores don Francisco Hernández Pacheco y don Alfredo Carrato Ibáñez, Catedráticos de la Universidad, ha sido analizada y vista al microscopio la fibra con la que está tejido el Mantel…

El análisis, que consta documentalmente en minucioso informe técnico y científico, ha puntualizado de manera concreta que en la trama del Mantel no interviene otro material que el lino, blanco en una parte y teñido en otra. La tela es, pues, de hilo, con lo que la fecha de fabricación puede llegar perfectamente al período que interesa, ya que desde siglos antes del nacimiento del Señor, la humanidad utilizaba esa fibra vegetal en los tejidos.

Y sigue narrando:

Tras el análisis científico, el primer especialista español en telas, el ilustre arqueólogo y académico don Manuel Gómez Moreno, procedió al estudio del Mantel, en presencia del citado profesor Hernández Pacheco y del que esto escribe. Después de largo y escrupuloso examen, dictaminó que, sin la más mínima duda, por garantizarlo así su estructura y técnica de fabricación, no usados en Occidente, el tejido es oriental, de manera más concreta, de procedencia arábiga.

En el año 2001 se interesa por el Mantel, John JACKSON, científico americano que en 1978 dirigió al Grupo STURP, que fue el que realizó en 1978 la mayor cantidad de pruebas sobre la Sábana Santa de Turín. Por entonces llegó a su conocimiento que en una localidad de España, llamada Coria, se guardaba la reliquia que la tradición veneraba como “El Mantel de la Última Cena”.

A este respecto hay que aclarar que John JACKSON siempre ha considerado que la Santa Síndone debió ser uno de los dos manteles rituales que, según sostiene su equipo en relación con la tradición judía de la Cena de Pascua, Jesús usara en la Última Cena. Uno, más decorado, debajo (el Mantel de Coria), protege los alimentos, como el maná, de la arena del desierto, y otro arriba, más sencillo (la Síndone de Turín), del polvo.

Así pues, interesado por la noticia del Mantel de Coria, John JACKSON solicita del Centro Español de Sindonología C.E.S. (al que pertenece) que vayan a Coria a ver el Mantel por si merece la pena su consideración.

El 14 de julio de 2001, D. Guillermo Heras Moreno (Director del Equipo de Investigación del C.E.S.) y D. Felipe Montero Ortego (Coordinador Adjunto del E.D.I.C.E.S.) acuden a Coria, acompañados de sus mujeres, previa cita concertada con el Deán del Cabildo Catedral, D. José Antonio Fuentes Caballero. En la Catedral fueron recibidos por D. Lucas Salazar Ávila, Director del Museo Catedralicio, en cuya presencia se realizan observaciones directas sobre el Mantel extendido, se estudia su trama y urdimbre, y se autoriza la toma de muestras de hilos blancos y azules.